Consiste en introducir una buena cantidad de espermatozoides en el
cuello o por dentro del útero, justo antes que la paciente va a
ovular. Mediante seguimiento folicular ecográfico se puede saber
cuando el o los folículos están "maduros" (a punto de ovular). Una
vez llegado este momento, que sucede alrededor del día 12 del
ciclo, se cita a la pareja y se le pide una muestra del semen al
esposo. Mediante un procedimiento especial de laboratorio se
realiza una "separación espermática", en la cual se separa el
líquido seminal de los espermatozoides, estos se concentran en un
volumen muy pequeño de medio de cultivo y este se insemina en el
útero de la paciente. El objetivo de este procedimiento es hacer
que hayan millones de espermatozoides en las trompas de Falopio al
momento que suceda la ovulación, para aumentar así la probabilidad
de que suceda la fecundación.
Inseminacion Artificial
La indicación más clara para hacer la inseminación es cuando
hay una producción deficiente de moco en el cuello del útero, que
impide que los espermatozoides asciendan fácilmente hacia las
trompas de Falopio. Sin embargo también se utiliza para aumentar
la probabilidad de embarazo en caso de conteo bajo de
espermatozoides, combinado con hiperestimulación ovárica, en
algunos casos de disfunción sexual o bien cuando se requiere de
realizar una inseminación con semen de donador. Esto último se
puede realizar en los casos que no hay espermatozoides en el semen
del esposo (azoospermia) o que el conteo es tan bajo, que no se
podría lograr el embarazo.
La condición indispensable para que suceda el embarazo con la
inseminación artificial es que las trompas estén permeables y
funcionales (o sea que no estén obstruídas o atrapadas por
adherencias).